jueves, 1 de noviembre de 2007

recortes...

Palabras susurradas por la brisa que habita en la madrugada...

Una vida suspendida de finos hilos, colgada de un techo de papel, flotando en un tiempo que no existe… unas convicciones basadas en irrealidades; avanzar pensando que los peldaños que conducen a los sueños no se van a desplomar… pensar que la tela de araña de las palabras perdidas no dejará de colarse entre las telarañas de los pensamientos… volver a experimentar el sin sentido de las explicaciones que no llegan a tiempo… perderse en laberintos de ilusión en los que las puertas no tienen cerraduras para las llaves de este mundo… arrastrarse en el fango de lo conocido, merodeando en torno al ancla que se posa en el fondo de un mar alejado del desierto en el que habitan las dunas de las respuestas…. buscar las hadas que avivan el fuego de la complejidad… reconocer la sensación de calma que desprenden las personas que callan dialogando en una lengua que sólo algunos entienden… comprender que hay piezas del puzle sin tallar y no saber a quien se le ha encomendado ese trabajo, para volver a la tarea de organizar a los actores que viajan en cada uno de nosotros… hacer cosas inútiles para sentirse útil, disfrazarse para no sentirse abandonado y perdido, navegar hacia donde marca la consciencia sabiendo que el timón es gobernado por el subconsciente…

Las 6:51, una bola de fuego distraída que tímidamente se asoma por el balcón del mar, para comenzar a calentar la frialdad de las preocupaciones que fueron cayend0 entre sus olas desde los bolsillos de los bañistas…Se despereza en su cuna de nubes, cojines teñidos de reflejos, fabricados de algodón…mientras que la luna se retira por la retaguardia después de pasar la noche en vela, vigilando la playa, ahuyentando los malos sueños, conversando con las estrellas…serena pero salpicada de ceniza, tranquila aunque cubierta de sombras, animada por las gaviotas que vuelan hacia ella para recordarle que su tiempo se acaba, que no hay nadie para dar la vuelta al reloj de arena que marca el ritmo de sus latidos…Y el mar agitándose embravecido, en un intento por reclamar la presencia de su diosa, nervioso ante el evidente ocaso del reino de la noche, del gigante oscuro que cubre con su manto tantas horas de descanso, de insomnio, de soledad en camas de dos, de palabras que se arrastran hacia el oído de alguien… tantos segundos perdidos entre sus tinieblas, tantas promesas olvidadas al despuntar el día… tantas historias secretas a las que los ojos del mundo no deben tener acceso… tantos errores cometidos, tantas piedras con las que uno se encuentra por falta de luz, porque la efectividad del faro de la conciencia pierde sus poderes en el momento en que la luna hace desfilar su ejército de estrellas!


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