martes, 25 de marzo de 2008

ruidografías (Kutxi Romero)

Cuando haya caricias sin asperezas
dejarán de arder los poemas,
cuando existan corazones romos, sin aristas,
conoceremos el sabor de los besos,
cuando se diluyan los soles de pena en charcos de sudor
sabremos de una vida verdadera,
entre tanto seguimos limando las esquinas del alma,
ignorantes, destrozados,
pero paradójicamente erguidos,
como si la desolación fuese algo voluble,
negando a aceptar la pequeñez de nuestro sino,
desechando la posibilidad de que los sueños e ilusiones
sean sólo eso, sueños e ilusiones,
de que el destino sea una vana quimera,
el único destino existente es el de esperar,
y cuando llega lo que esperamos fijar otro punto
en el horizonte, otra meta,
y esperar de nuevo...

(Tierra)

Un ruido indescriptible de caducas pasiones
agonizantes estrellándose contra el suelo
anuncia la llegada del otoño al alma,
un estruendo sólo comparable al que forma
la algarabía de los corazones perennes,
sonidos mundanos y compatibles,
sonidos que actúan como ácido en mi,
melodías enloquecedoras,
de las de bailar en soledad...

(Ruido)


La brisa arrastraba hacia mis oidos estos versos, mientras
como ruido de fondo, se escuchaban las olas del mar...

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